PRIMAVERA SOUND 2025, DÍA 1: EL POP TOMA EL CONTROL Y BARCELONA SE VISTE DE “BRAT”

Barcelona no inaugura el verano: lo reescribe. El primer día de Primavera Sound 2025 convirtió el Parc del Fòrum en una cápsula cultural donde la música, la moda y la actitud hablaron el mismo idioma —uno más cercano al club que al mainstream, aunque el mainstream, claramente, ya juega en este terreno.

La noche arrancó con ese tipo de energía que no pide permiso. Charli XCX y Troye Sivan trajeron a la ciudad su universo compartido: sudor, sintetizadores y una narrativa pop que no busca validación. Lo suyo no fue un concierto, fue una declaración. FKA Twigs, por su parte, volvió a confirmar que lo suyo no es un show sino una coreografía emocional donde cada gesto parece diseñado para quedarse flotando en la retina.

Pero si algo define el ADN del Primavera Sound es que el escenario no termina en el escenario.

EL LOOK COMO LENGUAJE

El público —si es que esa palabra sigue siendo suficiente— convirtió el recinto en una pasarela mutante. La estética “Brat” no solo se vio: se habitó. Verde ácido, casi radioactivo, dominando desde micro tops hasta total looks improvisados a pie de festival. No era tendencia, era código.

Había algo deliberadamente caótico en la mezcla:
tejidos técnicos con transparencias, gafas imposibles a plena noche, maquillaje glossy resistiendo horas de pogo suave. La nostalgia Y2K reapareció sin ironía, fusionada con una sensibilidad más cruda, más directa. Menos filtro, más cuerpo.

Aquí no se viene a encajar. Se viene a aparecer.

ENTRE EL RUIDO Y LA IDEA

Primavera Sound sigue afinando ese equilibrio extraño entre macroevento y microescena. Instalaciones, mensajes, espacios que no gritan pero insisten. Hay algo político en la forma en la que se ocupa el espacio, en cómo conviven identidades, sonidos y estéticas sin necesidad de traducirse

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